jueves, agosto 1

Caramelo de canela.

Ojalá las fronteras que tuviera contigo fueran solo las paredes.
Viajaría hasta ti con cartas debajo de tu puerta, cerraría cada frase que te escribo con un beso o una sonrisa, sabrías que te quiero y que, como todas las cosas maravillosas, te guardo un lugar en mi corazón.
Ojalá en paredes se convirtieran la tierra, el continente, el oceano y los mares, para por una ventana verde y pequeña, robarte sonrisas y bendecirte de lejos por dejarte colocar por Dios en la vida mia.
Quizá tus sonrisas sean tesoro de otros cielos, quizá es tu mirada fija en otras estrellas, pero si es la misma luna la que yo veo y la que tu ves, te enviaré poemas en cartas con los los blancos rayos de luna para que tu sonría brille en la noche de mis historias y yo pueda ser el sol que haga que el magnífico paisaje de tus encantos brillen.
Hermosa guerrera de corazón invaluable, tesoro en otro mundo que cómo un fantasma llegaste; si fueran paredes los mares que nos separan ya les habría derribado por conquistar tu sonrisa.
Y si la tierra fuese plana, hasta tu ventana, decoradas, llegarían flechas suspiradas, solo para divertirte contandote las historias que en una noche de luna, pensando en tus dulzuras, me hiciste escribir.